LA BANCA DEBERÁ INFORMAR AL CLIENTE DEL RIESGO Y PRECIO TOTAL DEL PRODUCTO

 

Las malas prácticas de la banca en la venta de productos a clientes particulares no solo perjudican a estos últimos, también se vuelven en contra del propio sector financiero al socavar la confianza de consumidores e inversores y provocar costes de litigios y penalizaciones que merman los ingresos de las entidades.

 

Así lo ha indicado la Autoridad Bancaria Europea (EBA) que fija directrices sobre supervisión de productos bancarios y gobernanza en la comercialización a particulares, con el fin último de evitar que se repitan situaciones vividas en la crisis en las que los clientes fueron las víctimas.

 

En España miles de ahorradores quedaron atrapados en las preferentes de las cajas, casos que aún se dirimen en los tribunales. También se  han descubierto errores en la identificación del segmento de mercado: hipotecas que contrataron clientes incapaces de afrontar sus obligaciones de pago. La venta de hipotecas ligadas a otros productos sin que los clientes los necesitaran, o de créditos complejos sin que los clientes conocieran sus riesgos, son otros de los casos de ventas inadecuadas detectadas.

 

La institución advierte de que el mercado minorista de productos bancarios es propenso a fallos de información. En muchas ocasiones el cliente tiende a confiar más en las explicaciones del empleado de sucursal que en la documentación suministrada.

 

Por ello, el borrador de directrices de buen gobierno, puesto a consulta del sector hasta el 10 de febrero de 2015, establece un marco para asegurar la venta responsable de hipotecas, préstamos personales, tarjetas de débito y crédito, productos de ahorro, servicios de pago y cuentas corrientes. Y las autoridades competentes deberán incorporarlo a sus procesos de supervisión y normativa el 1 de abril de 2016.

 

Los empleados de sucursal deberán informar a los clientes de los riesgos y el precio total del producto que van a contratar, incluyendo todas las comisiones y gastos. Esta es una de las exigencias dentro del sistema de gobernanza y supervisión sobre la venta de productos bancarios que deben implementar los bancos para ajustarlos a las necesidades e intereses del cliente.

 

La responsabilidad recaerá sobre los directivos de banca y deberá revisarse y documentarse de forma periódica. En primer lugar, deberán identificar el nicho de mercado al que se dirige el producto por sus características y, de igual manera, especificar a qué tipo de cliente no se le debe ofrecer.

 

Por su parte, los empleados encargados de la venta del producto, ya sean trabajadores de sucursal o gestores especializados, deberán tener conocimientos adecuados, experiencia y capacidades para desempeñar su tarea. Y en caso de ofrecer el producto a un cliente que no forma parte del público objetivo, deberán contar con documentación para justificar su decisión.

 

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